Cata con vinos de Bodegas Pisano

Asistí con mi esposa a la degustación de algunos de los vinos de Bodegas Pisano, una de las pocas bodegas de Uruguay presentes en el país. La importadora Di-Masi Vinos los trae desde hace siete años y en ese período han podido consolidarse como una buena opción entre los anaqueles de supermercados y bodegones.
Bodega Pisano es manejada actualmente por tres hermanos, nietos de aquel Pisano que sembró las primeras vides hace casi un siglo, quien a su vez hereda el gusto por los buenos vinos del origen italiano de sus antepasados. Gabriela Batlle Caruso es su Gerente de Exportaciones desde hace un año, y fue quien presentó las etiquetas que probamos en esta degustación con mucha soltura y conocimiento. La cita fue en Taninos Casa de Vinos, un rincón especializado en buenos caldos que ya se ha hecho bastante conocido entre los sibaritas caraqueños.
No es común en una degustación de vinos jóvenes, o de un rango de precios medio a bajo, que todos reciban buenos comentarios, por lo general uno o dos destacan y los demás quedan con calificativos como “buen vino de consumo diario” o “se deja tomar” o similares, hecho que no niega calidad a la botella. En este caso cada uno de las cinco diferentes copas que probamos recibió buenos adjetivos por parte de todos los presentes, varios de ellos respetados sommeliers y conocedores reconocidos de buenos caldos de todo nivel.
Comenzamos con el Cisplatino Torrontés 2011, un vino blanco hecho con la uva insignia de Argentina que en tierras uruguayas, en especial en los viñedos de la familia Pisano, ha conseguido una excelente expresión, tanto que me atrevo a afirmar que me ha gustado más que varios torrontés argentinos que he probado con regularidad. Aromas generosos a frutas blancas y cítricas, concha de toronjas, parchita y flores blancas, ataque suave, excelente acidez y final gustoso con un ligero e interesante toque amargo que siempre me gusta conseguir en un vino, pues da la sensación de una mayor persistencia. Este es una botella que llevo algún tiempo recomendando a amigos y conocidos. Ofrecieron además una armonía arriesgada: un ceviche de pescado preparado de tal manera que no mostrara una gran acidez y con pequeños trozos de manzana. El resultado fue positivo y muy interesante, pues el clásico ceviche peruano no es nada fácil de maridar (según este humilde servidor, claro). Punto a favor del equipo de Taninos Casa de Vinos.
Luego sirvieron el Cisplatino Cabernet Franc Rosado 2011, un vino que me pareció muy bueno porque resalta en comparación con lo que uno espera de un rosado. Este es un vino para nada “femenino” y que se acerca más a los aromas y sabores de los tintos que de los blancos. Buen color rosado oscuro muy brillante, buenos aromas a frutos rojos en nariz, ataque suave y dulzón en boca, excelente acidez, volumen notorio para ser rosado y un final frutal con una ligera nota amarga que ya iba pareciendo una marca de la casa. No es un rosado para todos los gustos, pero yo lo probaría con un espaghetti con salsa boloña.
De tercero le tocó al Cisplatino Tannat-Merlot 2010, un tinto que también soltaba aromas de forma generosa, que recordaban frutos rojos y negros maduros y algo de especias suaves. En boca estuvo más interesante aún, también con excelente acidez y la astringencia típica de la primera cepa calmada y redondeada por la segunda. Un corte que ha resultado en un vino tinto que debe considerarse seriamente por quienes empiezan a experimentar con la Tannat. Cuerpo medio, retrogusto especiado y un final con buena acidez y la ligera nota amarga que definitivamente marca estos vinos dándoles un tono muy interesante al final y una buena persistencia en boca.
En cuarto lugar probamos el Río de los Pájaros Pinot Noir 2010. Gabriela Batlle comentó acerca de lo delicado que es esta cepa y los cuidados que tienen en el viñedo a la hora de cosechar y del paso por barrica de 6 a 10 meses de todas las etiquetas de esta línea. El resultado es un vino de color rojo rubí algo traslúcido, muy brillante, muy expresivo desde la primera nariz, con aromas agradables a frutos rojos, más hacia la cereza, y hierbas frescas donde incluso pareciera sentirse el olor de la grama verde, además con notas ligeras de la barrica francesa al fondo. El ataque es suave al llevarlo a la boca y se siente un cuerpo más robusto al que uno espera en un pinot de este tipo, sin duda un plus interesante. Retrogusto frutal, buena acidez y un final de persistencia media con el toque amargo ligero que ya no pareció extraño y que, como en los casos anteriores, le da una nota interesante a todo el conjunto.
El último a probar fue el Río de los Pájaros Tannat 2010, un varietal muy bien logrado de esa cepa, que puede llegar a ser difícil por su alta concentración de taninos. En este caso lograron un tinto de color rojo oscuro a violeta, buenos aromas a frutos rojos y negros, como grosella negra y moras, además de especias suaves como canela y pimienta blanca, también en este caso se aprecian aromas ligeros de la barrica, como cuero y ahumados. En boca es elegante, de buena acidez y buenos taninos pero nada molestos, retrogusto especiado y un final de persistencia media a larga con el ya conocido toque amargo ligero que lo redondea bien. Un vino para carnes definitivamente,
Excelente degustación la de estos vinos, con una tremenda relación precio/valor y que hace pensar en las gamas más altas de esta bodega, pues si sus niveles medio y joven son así de expresivos y tan bien logrados, los superiores deben impresionar gratamente por igual.
