Se intenta no ser un snob de vinos
En una de esas largas esperas en un aeropuerto (nunca he vivido una corta en esos lugares) me encuentro con la edición española de la revista Esquire, de la cual debo confesar que desconocía su existencia y que me leí de punta a punta, no tanto porque la espera se alargara (gracias al mal clima), sino porque me encantó su formato, diseño y contenido.
Dentro de los artículos me encuentro uno firmado por el sommelier David Seijas (Sommelier en El Bulli y Nariz de Oro 2006) y titulado ¿Es posible hablar de vinos sin parecer un esnob?
El argumenta que el mundo del vino es sumamente complejo y eso hace “necesario” un vocabulario complicado, exagerado y hasta elitista dentro de este contexto. Esto parece ser el motivo por lo que esta pasión es vista por el mundo externo como solo para iniciados y estudiosos.
Esa es la primera reflexión, o mejor dicho queja, que presenta y sin ningún interés en resignarse pasa a compartir su sueño: “que todos pidan una copa de vino con seguridad, sin comerse la cabeza ni agobiarse por su elección”.
Y como se logra esto? Cada uno de aquellos que considere que esta suficientemente preparado en la materia puede contribuir a transmitir su pasión por el vino “con aire fresco y huyendo de tecnicismos”.
En La Casa sentimos afinidad por su filosofía y queremos que día a día mas personas se acerquen a este mundo sin miedos ni complejos.
Al final me quedo con esta frase: “no hace falta ser un experto para que un sorbo te provoque placer”.

Cómo comparan el disfrute del vino con el del mejor placer sensual que existe?