Cata vertical Loma Larga en Vinósfera

Cata vertical Loma Larga en VinósferaEl 13 de Junio pasado se cumplieron dos años de vida del winebar Vinósfera y tuvimos la suerte de ser invitados por una buena amiga a ser parte de los participantes de una singular degustación que prepararon en el marco de sus celebraciones.

La presentación inicial la hizo la misma María Fernanda Di Giacobbe, una de las dueñas de este sabroso sitio en Las Mercedes. Además de agradecer a los asistentes, presentó al equipo que mantiene el local funcionando y habló un poco acerca de sus inicios y su filosofía de trabajo. Aunque corta fue una intervención alegre, calurosa, emotiva; a Vinósfera lo hemos visitado en muchas ocasiones, bien a degustaciones, a compartir con amigos o simplemente a tomar una copa de vino y unas (siempre deliciosas) tapas.

William Lamas, de Taninos Casa de Vinos, continuó la presentación de la sesión, comentando que la propuesta era hacer una cata vertical de uno de los vinos que traen al país desde Chile, el Loma Larga Syrah en sus añadas 2005, 2006, 2007, 2008 y 2009. Ya hemos probado estos vinos tanto en su línea base (Lomas del Valle) como en esta línea superior llamada Loma Larga. Se trata de caldos muy bien logrados, que se desmarcan de la homogeneización de los tintos y blancos chilenos que acaparan la mayoría de la superficie de anaqueles de tiendas del país. Los Syrah especialmente están entre sus sus mejores logros, por lo que muchos de los asistentes nos entusiasmamos de manera evidente cuando mencionaron el objetivo de la reunión.

A Vladimir Viloria le tocó dirigir la degustación, con mucha información inicial de la cepa y del Valle de Casablanca chileno, de donde son originarios todos los vinos de esa casa, y con un estilo de cata desenfadado y amistoso que se agradeció bastante. A continuación detallamos las notas que de cada una de las etiquetas que se probamos:

  • Loma Larga Syrah 2005. Como todas las botellas a probar, este vino tiene una crianza de 16 a 18 meses en barricas de roble francés nuevo y se embotella sin filtrar. Esta copa presentó muy buen color con cierto tono ladrillo en los bordes. Los aromas iniciales mostraron ciruelas negras muy maduras, algo de madera y los tostados de la barrica. Luego de agitar se pierde un poco la fruta y suelta más aromas terciarios, como ahumados, nota balsámicas, algo de especias y cuero. En boca es amable, de acidez poca pero presente y con buen tanino que siempre se agradece (al menos a mi gusto particular); de cuerpo medio, retrogusto balsámico y una persistencia final algo corta quizás por estar ya finalizando el mejor punto de su ciclo de vida.
  • Loma Larga Syrah 2006. De color violeta oscuro en copa, limpio y brillante, con mucha expresión de aromas incluso sin agitar, frutas rojas y negras maduras y también algunas notas herbáceas. En boca es amable, como la copa anterior, de buena acidez y taninos suaves; no se sintieron las notas balsámicas tan evidentes como el 2005, pero sí algo de cuero y ahumados de la barrica. De persistencia final media a larga con un toque ácido muy interesante.
  • Loma Larga Syrah 2007. Color violeta oscuro, limpio y brillante. Primera nariz con mucha presencia de ahumados, tabaco, café y especias entre otros aromas, muy expresivo antes y después de agitar. Comenta Viloria que la añada fue en especial difícil por lo que se debían imponer los aromas de la guarda y crianza sobre los de la fruta. En boca resultó el caldo más fuerte y seco, excelente para los que gustamos de vinos bien evolucionados y con buena influencia del roble francés; también fue interesante encontrarlo voluminoso, muy agradable. Un tinto que pedía compañía de un solomo a la parrilla o un lomito especiado. Nos gustó mucho.
  • Loma Larga Syrah 2008. Similar en color a los anteriores, en nariz se mostró generoso en frutas negras maduras, especias y algo de caramelo. Comentó Viloria que este era “un syrah de librito” para mencionar la caracterización muy típica de esa uva. Al agitar a copa se realzaban los aromas de especias, vainilla y el caramelo quemado. En boca comienza fresco y sabroso, de acidez y taninos suaves y balanceados, retrogusto frutal y un final de persistencia media con algo de acidez y dulzor. Gustó bastante esta añada.
  • Loma Larga Syrah 2009. El mas joven de los vinos probados por su año de cosecha, mas no por su crianza, pues todos compartieron una larga guarda en barricas francesas. En este caso la influencia de la madera era notoria (ahumados, vainilla, algo de cuero) aunque no molesta, pues mantuvo también sus aromas de frutas rojas y negras así como algunas especias. Un vino bastante similar al 2008 pero de menos volumen en boca, y que por el ejercicio hecho con los anteriores, se puede deducir que ganará en evolución positiva con uno o dos años más de espera en su botella.

Antes de cerrar la tanda de vinos, y como toque sorpresa, sirvieron una copa del Rhapsodia 2008 de la misma bodega. Un excelente vino mezcla de varias de sus cepas, que resulta en un tinto elegante, frutal, muy bien logrado; una botella para acompañar carnes o mejor, para acompañar una buena conversa entre amigos conocedores de los buenos placeres que se pueden conseguir en una copa.

Un gran placer haber podido asistir a un encuentro como este, más en estos tiempos de incertidumbre y evidente crisis que atraviesan los que se dedican a traer, distribuir y vender el buen vino en Venezuela.

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