Se fue la luz y yo en un ascensor

Se fue la luz y yo en un ascensorEsta fue una experiencia primigenia en mi vida. A mi edad jamás, pero jamás me había quedado encerrado en un ascensor.

Pero siempre hay una primera vez para todo y hoy me estrene a lo grande gracias al apagón que hubo en la ciudad.

Y digo que me estrené a lo grande porque las condiciones fueron perfectamente inconvenientes, me quede entre dos pisos en el ascensor de un estacionamiento entre los sótanos 3 y 4. Las puertas entreabiertas mostrando el concreto y los mecanismos del ascensor no se parecen en nada a un relajado cuadro de una playa.

Por supuesto no había luz de emergencia en el ascensor y daba lo mismo tener lo ojos abiertos que cerrados. Con mi celular a modo de linterna ubiqué el botón de alarma el cual emitió un triste dejo de pitido gracias a que seguramente esta conectada a una batería que se agoto el siglo pasado.
Como estaba unos cuantos metros bajo tierra no tenia nada de señal pero luego imagine que en la superficie tampoco habría señal porque las antenas celulares tendrían el mismo tipo de baterías que el pitito del ascensor.

No me quedaba mas que hacerme notar por alguien que pasara por allí mediante golpes a la puerta hasta que me escucharon y empezaron a golpear las puertas de los diferentes ascensores hasta dar con el mío.

Me dio mucha risa que a partir de ese momento cada 5 minutos venia alguien a gritarme con voz quebrada que mantuviera la calma, yo lo único que respondía era que se quedara tranquilo porque no tenia a donde mas ir.

Me puse a jugar solitario con el teléfono pensando que lo mejor que me pudo pasar era estar solo en esta particular ocasión, no me veía acompañado de alguien nervios@ y que me tocara la tarea de mantenerl@ calmad@ con lo poco paciente que soy.

Por suerte el edificio contaba con una planta eléctrica y luego de 20 minutos se encendieron las luces pero el ascensor seguía parado.

Luego de 10 minutos uno no le queda otra cosa que hacer lo que en todos lados piden que no se debe hacer: jugar con las puertas y los botones. Y al cerrar las puertas internas estas no se volvieron a abrir, allí descubrí que me sentía mas cómodo viendo el concreto que las puertas completamente cerradas.

Mi acompañante gritón seguía pidiéndome, de manera poco convincente, que me calmara y ya yo estaba aburrido de jugar solitario.

Al poco rato llego el maestro de las cerraduras, alias técnico ascensorista, el cual abrió primero la puerta por debajo y se dio cuenta que esa no podía ser mi ruta de salida, subió un piso, abrió las puertas y volví a la comodidad de los espacios abiertos.

Anexo unas fotos de mi estadía involuntaria dentro del incomodo cubículo.

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Recordatorio: Agregar mas juegos al celular, nunca se sabe cuando los puedes necesitar. Cuando es suficiente? Cuando no le quede más memoria al teléfono.

2 Replies to “Se fue la luz y yo en un ascensor”

  1. pochito, yo por suerte estaba en la peluquería, pero mi manicurista pudo terminar el trabajo a la luz del sol. Recuerdo haberme quedada encerrada en el ascensor del perez carreño un 2 de enero, luego de una guardia de primero de año macabra, rodeada de pacientes y enfermeras “”algo” ansiosos, por suerte el ascensor arrancó de nuevo al rato por sus propios medios…. pero estuve como un mes subiendo por las escaleras espero no te quede esa fobia

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